¿Cómo la costura combate la depresión en época de pandemia?

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¿Cómo la costura combate la depresión en época de pandemia?

La costura es tanto un oficio como uno de los pasatiempos más populares alrededor del mundo. Es así porque es una de las formas más relajantes que tenemos para expresar nuestra creatividad y darle vida a todas esas piezas que tenemos en nuestra imaginación.

En estos tiempos, donde las medidas de distanciamiento social, provocadas por la pandemia, han chocado con nuestro modo de vida, se ha dado espacio también a que la ansiedad, el estrés y la depresión amenacen nuestra tranquilidad.

El desempleo, el ingreso fortuito al teletrabajo y el desbalance económico han afectado en el cómo nos sentimos. También el hecho de no poder desarrollar nuestras actividades en otro ambiente que no sea nuestro hogar es motivo de ansiedad y preocupación.

Estrés, depresión y ansiedad durante la cuarentena

El estrés es un mecanismo de defensa que nuestro cerebro activa cuando estamos en una situación de máximo peligro. Viene con nosotros desde que éramos seres primitivos. Sin embargo, al evolucionar nuestro modo de vida y reducir las amenazas de nuestro entorno, el estrés suele aparecer ahora ante situaciones complejas. Este se manifiesta con malestares emocionales, físicos y pérdida de energía progresiva, que se conoce como distrés.

El distrés es una consecuencia negativa del estrés y aparece cuando no podemos controlar una situación. El virus es algo que no podemos controlar y que ha afectado de forma directa nuestra vida. Es natural no saber cómo sobrellevar esta situación, que además es nueva para todos.

La depresión es otro factor común que ha ido incrementando durante la pandemia. Somos seres sociales, tenemos familiares, amigos y conocidos con los que compartimos vivencias cada día. No poder estar cerca de las personas importantes para nosotros y no poder relacionarnos ha afectado nuestro estado de ánimo de manera negativa.

No contar con una amiga para hablarle de un problema, no poder estar en el cumpleaños de tu hermano, no compartir con tus padres su vejez, son cosas que este virus nos ha quitado. Nuestros lazos afectivos se han visto profundamente afectados y aunque tenemos tecnología para “acercarnos”, no reemplaza un abrazo, un beso, una conversación cara a cara.

Una de las mejores maneras de combatir este mal común, y no me refiero al virus, sino a la depresión, el estrés y la ansiedad generada en nuestro encierro, es concentrarnos en una actividad que nos permita expresarnos al mismo tiempo que relajarnos: ¡y nada mejor que coser para lograrlo!

Además de los evidentes beneficios que nos da coser, tener la capacidad de reparar ropa y darle una nueva oportunidad, también nos ayuda a generar una sensación de bienestar, porque distraemos nuestra mente de los problemas diarios.

¿Cómo abordamos los problemas desde la costura?

Cabe destacar que coser no va a  hacer que desaparezcan los problemas y tampoco hará que huyamos de ellos. El objetivo es generar un descanso a nuestra mente de estas complicadas situaciones cotidianas. Darnos un tiempo para respirar, tomar energía y repensar soluciones.

La costura es una manualidad que armoniza nuestras habilidades físicas con nuestras emociones. Por eso coser, tejer o bordar nos relaja de ciertas presiones, nos perdemos en nuestro proyecto y se alivian las tensiones de nuestro entorno.

Una de las ventajas más notables de cómo coser nos ayuda a combatir la ansiedad, es porque podemos ver el resultado final de un proyecto. Un delantal, la cortina de la cocina o un vestido para tu sobrina, todos son proyectos podrás admirar una y otras vez una vez los hayas finalizado.

Poder crear algo con tus propias manos es muy satisfactorio y la costura nos enseña, además, a disfrutar del proceso de creación. Por eso es una terapia tan buena para estos malestares emocionales, que nos agobian en esta época de pandemia.

Coser ayuda a nuestra mente y cuerpo

Para coser bien es necesario que nuestros ojos y manos estén coordinados. También es cierto que no todos sabemos coser bien desde el primer momento. “La práctica hace al maestro” o así dicen, y en este caso practicar permitirá que nuestra coordinación mano-ojo se desarrolle y ejercite.

Nuestros dedos también se ven fortalecidos y mucho más ágiles cuando aprendemos a utilizar la aguja. Incluso mejora nuestra autoestima, ya que al ver que alguien usa nuestro diseño nos hace sentir orgullosos y felices.

El movimiento repetitivo de la aguja se vuelve atractivo para nuestra mente, permitiendo a su vez romper con ciclos de pensamientos negativos. Ayuda a que nos enfoquemos en una acción y, gracias a ello, nuestro cerebro mejora su resistencia a episodios de depresión.

Es un pasatiempo que tiene un impacto real en nuestro entorno, ya que creamos objetos que nos dan satisfacción. Al coser con constancia le damos un mensaje a nuestra mente de que podemos cambiar nuestro entorno.

Puedes aprender costura con los kits para coser que encuentras en el mercado, también puedes apuntarte a cualquiera de nuestros talleres o encontrar un curso en internet para principiantes.

Esperamos que te haya gustado este artículo sobre cómo la costura combate la depresión en época de pandemia. Ahora ya lo sabes, la costura puede ser la terapia perfecta para esta compleja situación que estamos viviendo, y también para el resto de tu vida.

Si tienes alguna pregunta o comentario, no dudes en ponerte en contacto con nosotras. Estaremos encantadas de ayudarte. Pide cita en nuestra web desde AQUÍ y te asesoraremos en tu proyecto.

¡Toma aguja e hilo y comienza a coser hoy!

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